RIODOCE.- Erik Halkjaer no es ajeno a México aunque venga del otro lado del mundo. Su primera visita fue a los 17 años, vivió en Taxco, Guerrero, ahí perfeccionó su español. Por entonces no sabía que sería periodista y recorrería medio planeta reportando un mundo eternamente convulsionado. Erik Halkjaer es ahora el Presidente de la organización Reporteros sin Fronteras en Suecia, periódicamente regresa a México, y ahora está en Culiacán, Sinaloa, para un reportaje sobre cómo enfrentan los periodistas la violencia de este lado del mundo.

“La situación de libertad de prensa y expresión ha empeorado (en América) en los últimos 20 años —dice Halkjaer, quien vivió en El Salvador a principios de siglo— Hay líderes políticos desde EU en el norte hasta Brasil en el sur que abiertamente atacan los medios y periodistas todos los días, como Jair Bolsonaro, Donald Trump, Nicolás Maduro y Juan Orlando Hernández, Jimmy Morales, Daniel Ortega y hasta el más recién Nayib Bukele”.

Y es que los ataques a la libertad de expresión ahora tienen muchos rostros: “Con estos ataques vienen los trolls y los fakenews. Y al final de esta tormenta está la violencia física, que pocos conocen tan bien como los periodistas mexicanos. La impunidad contra crímenes contra periodistas pone a todo el sistema democrático en peligro”, agrega Erik Halkjaer vía escrita desde algún lugar de Colombia, otra escala en su viaje por el continente.

Un país en blanco

Muchos de los indicadores sociales, económicos y políticos de Suecia son la envidia del resto del mundo.

—¿Qué significa vivir en un país con pocas amenazas a la libertad de expresión?

—Vivir en un país con una situación buena de libertad de prensa y seguridad para periodistas significa vivir en un país bastante democrático, con instituciones estatales fuertes e independientes. Cuando un periodista en Suecia te investigue, sabes que lo mejor es responder y pedir perdón por lo que sea que hiciste porque el público va a saber todo.

Dos polos extremos del mismo mundo las respuestas de Erik Halkjaer, desde un sitio con los índices más bajos en corrupción según Transparencia Internacional —lugar dos o tres, según el año, entre los menos corruptos del mundo, donde México es el lugar 138 de 180. O entre los primeros tres en la prueba PISA de la OCDE, con un sistema educativo eficiente y con altos resultados de calidad —México ha llegado a estar clasificado entre los últimos. Ni se diga en el índice de libertad de expresión: Suecia está entre los poquísimos países en color blanco en el mundo, 14 en la clasificación 2019 que la misma organización Reporteros sin Fronteras emite cada año, y México está en el 144 de 180.

—¿Qué preocupaciones escuchas o se comparten entre periodistas europeos o de otras partes del mundo cuando se habla del caso México?

—Se habla del hecho de que nuestros colegas en México ponen sus vidas en riesgo, cada día, solo haciendo sus trabajos. Es muy difícil creer que esto pasa en un país sin guerra en el año 2019. Y que la impunidad es casi 99 por ciento. Nos preguntamos ¿porqué nadie no hace algo? ¿Cómo puede seguir esta situación tan grave?

Entendiendo esa situación que enfrentan muchos colegas en América, y particularmente en México, Reporteros sin Fronteras de Suecia otorgó este año al periodista Ismael Bojórquez, de Ríodoce en Sinaloa, el premio internacional de libertad de expresión 2019. Ahí surgió la invitación para que Erik Halkjaer visitara Sinaloa.

“Para los periodistas mexicanos con quienes he hablado, la situación en México es algo de la vida diaria. Ya parece que se han acostumbrado a la situación que parece igual de peligroso. Porque no es normal que se maten periodistas con impunidad. En otros lados se habla de políticos que ahora atacan periodistas con el apoyo de otros periodistas. Esto me da pena. Creo que en México los medios y los periodistas tienen que solidarizarse más entre ellos para protegerse no solo a sí mismos, también la libertad de prensa y expresión”, dice en un español que a veces suelta el acento salvadoreño, el país de habla hispana donde más tiempo ha vivido.

¿Por dónde?

Aunque México y América en general son los extremos hoy en día en materia de libertad de expresión, un país en color blanco en respeto a la libertad tampoco es un mundo en rosa, dice Erik Halkjaer. Por ejemplo:

“Tres de cada 10 periodistas en Suecia sufre de amenazas y odio en los redes, según una investigación de la Universidad de Gothenburgo. La mayoría son periodistas mujeres. Más y más periodistas en Suecia dicen que a veces se autocensuran por miedo sobre todo del crimen organizado pero también porque no quieren que sus familiares van a sufrir amenazas y odio también”.

Aun así es incomparable con México. Allá en Suecia hace años que no se sabe de un periodista asesinado por su trabajo, y el caso más reciente fue una periodista sueca asesinada en Dinamarca.

—En tu experiencia ¿qué podemos hacer los periodistas para tender a un país con menos peligros para la libertad de expresión?

—Creo que lo más importante es tender una línea, no dejar el eje periodístico. No dejarse influir por diferentes grupos con intereses políticos o económicos. Y además hay que se solidarse entre ustedes como periodistas, como gremio. Un ataque a un periodista es un ataque contra todos. Juntos se puede poner más presión y también exigir. Al final del día, ser periodista es tener poder. Hay que utilizar este poder, por la ciudadanía y por la democracia.

Artículo publicado el 6 de octubre de 2019 en la edición 871 del semanario Ríodoce.

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