A estas alturas, casi todos han padecido en chats o grupos en los que toca lidiar con el amigo o familiar que no hace más que compartir información falsa, mitos y supuestas ‘curas’ para el COVID-19.

Esta es justamente una de las características de la infodemia, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como “una cantidad excesiva de información sobre un problema que dificulta encontrar una solución. Durante una emergencia de salud, las infodemias pueden difundir errores, desinformación y rumores. También pueden obstaculizar una respuesta efectiva, así como crear confusión y desconfianza en las personas con respecto a las soluciones o los consejos que se plantean para prevenir la enfermedad”.

Este panorama supone un reto para los periodistas de salud, quienes no solo tienen la labor de verificar información, sino de ‘olfatear’ cuáles de esos datos, aparentemente irrelevantes, pueden ser útiles para empezar a investigar historias que respondan a los intereses e inquietudes de su audiencia.

Las ‘armas’ del periodismo
Las noticias falsas, los rumores y teorías en medio de la cobertura de una crisis no nacieron a partir de la actual pandemia, pero sí se han convertido en fenómenos que contrarían el periodismo riguroso, ético y de calidad. En este sentido, Airam Fernández, periodista venezolana ganadora del Premio Roche de Periodismo en Salud en 2014, propone cumplir con la labor del reportero “guiados por los 5 principios básicos del periodismo que en vida definiera el maestro Javier Darío Restrepo: la verdad, la libertad, el servicio, la justicia y la esperanza”.

“Las noticias falsas no se regulan, se eliminan, porque no tienen cabida en el periodismo decente”, dijo justamente Restrepo en septiembre de 2019, sobre una pregunta planteada en el Consultorio Ético de la Fundación Gabo, acerca de noticias falsas y la posibilidad de su regulación. El experto en ética periodística destacó en ese momento la multiplicación de unidades de verificación de datos en los medios de comunicación como una forma para identificar las noticias falsas, ya que para Restrepo se debe reaccionar contra la mentira “con la misma pasión con que se rechazan los atentados contra la libertad de prensa”.

Para Federico Uribe Velásquez, periodista colombiano, ganador del Premio Roche de Periodismo en Salud en 2013, los contenidos multiplataforma “se esparcen más rápido que el contagio”, por lo que en este momento el periodista debe afilar aún más la vista, el olfato e intuición para “identificar las fuentes correctas, analizar los testimonios con cuidado y cernir ese cúmulo de datos para volverlos partículas tan finas que pasen el filtro del cedazo ético y se dejen moldear y amasar hasta convertirlas en producto informativo digerible que caiga bien para saciar el hambre noticioso del espectador”.

Contar la verdad, a pesar de los rumores y teorías
En su documento ‘COVID-19: Consejos para Informar. Guía para Periodistas’, la OMS da algunas claves sobre cómo cubrir esta pandemia, a pesar de la infodemia, haciendo énfasis en la veracidad de las fuentes oficiales y en el peligro de rumores y teorías que encuentran su público en los fugaces clics de internet que no pasan de la lectura del titular, pero que les “sirven” al oprimir la opción “Compartir” religiosamente, esparciendo aún más la desinformación.

Estos son los consejos propuestos por el documento para proteger la información:

1. Consulta fuentes acreditadas y oficiales como el Ministerio de Salud de tu país, o la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS, ante la alta circulación de las teorías conspirativas y rumores. El incluir en tu noticia a personas sin acreditaciones necesarias, genera ruido y no expone los riesgos apropiadamente.

2. Evita la repetición de información errónea o sin sustento científico. La reiteración de esto puede hacer que termine siendo percibida como cierta, lo cual genera temor y ansiedad en las personas.

3. Verifica los rumores y la información sospechosa. Hay que evaluar el nivel de gravedad, la fuente y el alcance antes de desmentirlos o de repetirlos. A veces, desmentir una información que no ha llegado a muchos puede darle una notoriedad que lo hará parecer veraz. En ese caso, se recomienda obviar el rumor o aportar los hechos sin mencionarlo.

4. Procura evitar contar perspectivas de una historia cuando no tenga sustento científico o sea algo irrisorio y poco creíble.

5. Evita incluir mitos o remedios locales cuando hables sobre tratamientos y utiliza fuentes científicas, basadas en la evidencia.

Consejos para la verificación
Hablando de armas o herramientas del periodismo para hacer frente a la peligrosa infodemia, la verificación de datos (fact-checking) es primordial. Existe un gran número de portales que aportan a esta función, como el caso de Latam Chequea (al que pertenecen 22 medios de Latinoamérica y España).

Para el caso específico de la información sobre COVID-19, en la red mencionada se pueden revisar las bases de datos con las medidas de los gobiernos nacionales de cada país de la región para hacerle frente a la pandemia. Además, cuenta con chequeos sobre los contenidos comunes que circulan en los países miembros de la red, como falsas curas o tratamientos o teorías conspirativas sobre el origen de la enfermedad, entre otras.

También hay otras formas de verificar la información, especialmente la que circula en línea y redes sociales. Compartimos algunas de ellas, tomadas del Consultorio Ético y la Red Ética de la Fundación Gabo. Esta última publicó los ‘4 pilares de la verificación en el periodismo digital’, según Eliot Higgins, profesor y fundador del sitio Bellingcat, que brinda recursos para los periodistas de investigación.

1. Haz una selección apropiada de las fuentes. Verifica si son independientes, si realmente conocen el tema, si las mueve algún interés que les impida decir la verdad. Debes tener fuentes con distintas miradas sobre el objeto de información.

2. Revisa el ‘Test de veracidad’ elaborado por David Yarnold, director ejecutivo del San José Mercury News. En este se encuentran 7 preguntas que el periodista debe hacerse al trabajar en una noticia. Algunas de estas son: ¿La base de la historia tiene suficientes apoyos? ¿Se ha identificado a los protagonistas de la historia? ¿Nos hemos puesto en contacto con ellos? ¿Se les ha dado a todos la oportunidad de hablar?, entre otras.

3. Revisa la biografía de quien compartió el contenido a partir del cual basarás tu información, así como otro tipo de contenido que comparta. Si se trata de un artículo o documento en línea, chequea el sitio donde fue publicado y de quién es.

4. Usa TinEye o la búsqueda inversa en Google para ver en qué otro lugar fue utilizada una imagen. Las imágenes antiguas son recompartidas en un contexto equivocado, o reutilizadas en forma engañosa.

5. Revisa el nombre y/o usuario de la fuente en redes sociales y en Google. Busca otros perfiles. Comprueba la reputación del sitio que publicó la información y quién está detrás de él. Una buena herramienta para esto es Storyful Multisearch.

6. Investiga otros artículos, haz una búsqueda con palabras clave relevantes en las redes sociales para verificar si lo encontrado está en línea con la información que estás revisando.

También te puede interesar: Más de 100 sitios para verificar desinformación sobre el COVID-19.

Detecta desinformación en redes
En un artículo para el diario El País, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, asegura que, si bien los gobiernos y las empresas tecnológicas deben hacer su parte en el problema, también es labor de periodistas, editores de medios y los mismos usuarios estar atentos a los datos que comparten. No es un secreto que las redes sociales son el centro de información para una inmensa mayoría de personas y de allí su importancia en la lucha contra la infodemia.

El portal Tuotrodiario.com comparte, en una de sus publicaciones, algunas recomendaciones para identificar noticias falsas en redes sociales:

1. Ojo con los titulares con afirmaciones sorprendentes, escritas entre signos de exclamación o con letra mayúscula. Posiblemente se trate de información falsa.

2. Es mejor no tener en cuenta las opiniones o afirmaciones de científicos que no están relacionados con el área de la epidemiología.

3. No reenviar o retuitear información que ha sido contrastada o confirmada.

4. Ten en cuenta la ortografía en los sitios que visitas para buscar información sobre COVID-19 o en los mensajes que llegan por redes sociales. Los errores ortográficos o tipográficos son un indicio de noticia falsa.

5. Sé responsable e informa a quien te compartió información falsa, sobre el error en el contenido, para que el rumor no se siga esparciendo. Si constantemente recibes información falsa de un contacto o un grupo, repórtalos.

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